En AS SILVA sabemos que la primera experiencia dental marca la diferencia. Brindamos un trato paciente, lúdico y altamente especializado para que tus hijos crezcan con dientes sanos y sin miedo al dentista.
Evaluación temprana de crecimiento, enseñanza de cepillado y adaptación al consultorio en un entorno seguro y divertido.
Capas protectoras en las muelitas para evitar que la comida se estanque, fortaleciendo el esmalte contra las temidas caries.
Tratamos las caries infantiles a tiempo para evitar infecciones, dolores nocturnos y asegurar el espacio de los dientes definitivos.
Aparatología para guiar el crecimiento de los huesos del rostro en niños, previniendo tratamientos de brackets muy complejos a futuro.
La prevención temprana es la clave. Recomendamos agendar cita con el odontopediatra cuando aparece el primer diente de leche o, a más tardar, al cumplir el primer año de vida.
La primera cita es para que el niño conozca el lugar, los instrumentos (con nombres divertidos) y pierda el miedo. No forzamos tratamientos dolorosos.
Revisamos sus dientes como si fuera un juego, contando las muelitas y detectando cualquier problema incipiente.
Realizamos las curaciones o limpieza explicando cada paso al ritmo del niño. Usamos anestesias en gel previas para anular molestias.
Celebramos su valentía al finalizar la cita. Un niño que se va feliz es un adulto que no le temerá al dentista.
Invertir en prevención siempre será más económico (y menos traumático) que reparar dientes muy dañados.
Factores a considerar en los niños:Los dientes de leche son fundamentales. Sirven para que el niño mastique bien, hable correctamente y, lo más importante, guardan el espacio exacto para el diente permanente. Una caries no tratada causa dolor agudo y puede infectar el diente definitivo que viene abajo.
Tenemos amplia paciencia y capacitación en psicología infantil. Utilizamos técnicas de distracción y adaptación lúdica. Jamás inmovilizamos a la fuerza ni generamos traumas.
Desde la salida del primer diente. Lo que varía es la cantidad: para bebés es apenas una "mancha" en el cepillo, y para niños mayores de 3 años, el tamaño de una alverjita. Siempre usa pastas de 1000 a 1450 ppm de flúor.
Es una "pinturita" de resina fluida que se coloca en los surcos profundos de las muelas (donde las cerdas del cepillo no llegan bien). Actúa como un escudo liso que impide que la comida y bacterias se atrapen, previniendo la caries.